lunes, 21 de enero de 2008

Caras

Hoy toca reflexión sesuda y breve (lo bueno, ya se sabe). Después de una operación (no a mí, nada grave, todo bien) y con cuatro puntos bajo un párpado, la cara duele, los puntos tiran y se evitan por todos los medios expresiones faciales que provoquen mayor tirantez o dolor. Y aquí es donde uno, que sabe, conoce y ha estudiado la importancia del lenguaje corporal, no deja de sorprenderse con la importancia de las sonrisas, los gestos y las "caras" que se ponen a lo largo del día. Que puede llegar a despistar, dicho de otra manera, no encontrar las reacciones esperadas en el rostro de otra persona. Y que sin esos gestos no se sabe qué es más broma y qué es más serio, cuánta importancia tiene un comentario casual o si se ha entendido una ironía. Que se resulta comunicativamente vulnerable.


jueves, 17 de enero de 2008

Así se hace

De esto hablaba ayer. Así se hace, por ejemplo, un prototipo:



Impresionantes las maquinitas.

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martes, 15 de enero de 2008

La tele

Hace tiempo, en conversaciones tecnológicas, fantaseábamos sobre la evolución de la tele un futuro próximo. Sería, pensábamos, un aparato que concentraba las necesidades multimedia de cualquier hogar moderno: televisión, internet, juegos, música y video. Hace no mucho me enteré de que esa tele, lo que es la tele, más o menos ya ha llegado. Pagando, claro, se puede seleccionar entre una amplia muy amplia oferta de canales; lo que se quiera, cuando se quiera, como se quiera. Un ejemplo es Ojo, de Ono, que es la que conozco porque es la que me toca, pero supongo que todos los proveedores ofrecerán más o menos lo mismo. Pero por una parte, hasta ahora no se han conseguido integrar internet, música y juegos, y, por otra, no sé hasta qué punto puede tener éxito. Yo no utilizo demasiado este servicio, en parte porque me parece caro, en parte porque internet me proporciona una oferta aún más amplia a mejor precio. Y tengo la sensación de que la mayoría de los clientes nos conformamos con la oferta estárdar del cable.

Y ahí quería yo llegar. No sé qué puede significar, en términos "sociales", el próximo apagón televisivo y el advenimiento gozoso y definitivo de la televisión digital. Para mí, la televisión por cable ha modificado bastante mis "hábitos de consumo". Antes, nada. Ahora (tengo la sensación de que confesar esto es como afirmar que se ve La 2), veo mucho Discovery Channel, Canal Historia y Odissea. Cuando digo que "veo mucho" quiero decir una hora al día mientras hago otras cosas (como escribir esto ahora mismo). La verdad es que en estos canales hay programas muy interesantes. Tengo especial devoción (no es que los siga con horario, pero me alegro si enciendo la tele y coincido con ellos) por Así se hace de Discovery Channel, y por unos pequeños "cortos" que proporcionan, en cinco minutos, información clave para la comprensión de un personaje histórico de cualquier época. En Así se hace, evidentemene, enseñan el proceso de elaboración de los objetos más variopintos: desde calcetines hasta cerraduras para hoteles (de las de la tarjetita), pasando por muelles, placas solares o ketchup. Lo que pasa, y eso sí que sería un cambio positivo, es que estos programas no van a llegar de manera gratuita. Y estoy seguro de que con lo que se paga a cualquier "mesa tertuliana" hoy en día se podrían pagar varios episodios de programas de este tipo. Puedo estar equivocado respecto a los precios, pero si no, volvemos a lo de siempre, ¿no se ven porque no se emiten o no se emiten porque no se ven?


Para decirlo todo, también suelo ver Noche H y House, películas, conciertos y algún documental que me proporciona la red. Y poco más. ¿En total? Unas 15 horas a la semana, que resulta que al final es más de lo que yo pensaba. Ojo, que tampoco digo que sea malo.

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jueves, 10 de enero de 2008

Ibarretxe, tortura, Russell, hipertexto

Lo que es la red de redes. Empecé hace un rato pensando que Ibarretxe se ha portado como un tío al brindar y aplaudir los discursos de España en la cena de cumpleaños del Rey. La verdad es que últimamente habla mucho de paz y condena la violencia. Y además ahora resulta que acude al cumple del Rey de España (que grima ideológica por partida doble le tiene que dar el asunto). No asistieron, en cambio los representandes de Esquerra Republicana ni tampoco los de Izquierda Unida. Y nótese que allí estaba también Santiago Carrillo (presi de los comunistas durante la transición).

En todo eso estaba pensando cuando caigo en la cuenta de que no he oído a Ibarretxe decir nada del supuesto presunto etarra hospitalizado y de las acusaciones de tortura lanzadas por Batasuna (en algún telediario oí decir, sin citar fuente, que el propio etarra lo había negado). En ésas estoy cuando me paso por el blog de Escolar (periodista "famoso") y me encuentro con una entrada sobre informes de Amnistia Internacional y la tortura en España, de las que el diario Público afirma en titulares (aunque sea citando), que son "más que esporádicas". Me paso por la página de Amnistia Internacional en España y veo que, efectivamente, dicho informe existe y dice lo que dicen que dice. Me paro a pensar que hace poco estuve en un concierto organizado por Amnistia Internacional y recuerdo no haber estado de acuerdo con parte del discurso inevitable que soltaron. Y de ahí, ya ni sé como, acabo enterándome (es un decir) de lo que es la paradoja de Rusell (básicamente, un "quién vigila al vigilante" formulado matemáticamente).

Nada, que me he dado un paseito por la red. Y ahora voy, y lo cuento.



lunes, 7 de enero de 2008

Un mundo sin fin

Es obvio que el título de la continuación de Los pilares de la tierra se debe a su extensión. 1178 páginas de esta entrega y otras tantas de la anterior. Y deprisa y corriendo que me lo he tenido que leer para terminarlo antes del fin de las vacaciones (no me gusta embarcarme en semejantes novelones durante el curso porque me acaban quitando muchas horas de sueño).

Varios monjes se habían salvado por muy poco, lo que incitaba a hablar de milagros, y otros presentaban cortes y moretones producidos por las esquirlas desprendidas de las piedras. Los feligreses apenas habían sufrido unas pocas magulladuras. Por todo ello, era obvio que habían disfrutado de la protección sobrenatural de San Adolfo, cuyos huesos descansaban bajo el altar mayor, y entre cuyas obras se contaban numerosos casos de curación de enfermos y restablecimiento de desahuciados. No obstante, por consenso general, se concluyó que Dios había enviado un aviso a la gente de Kingsbridge, aunque todavía estaba por dilucidar de qué los estaba advirtiendo.

Pues por ahí va la novela. Mucho Dios castigador o salvador según el caso y el juez, mucha dialéctica escolástica para resolver cada conflicto (que está muy bien y viene muy a cuento, pero acaba pareciendo un tratado de derecho medieval) y, sobre todo, una rueda de la fortuna enloquecida (nótese el guiño al medievo en la imagen). Mareado acabé (los personajes ni te cuento) de tantos vaivenes de la rueda de la fortuna, de la opresión de los nobles, de intrigas palaciegas, de luchas del campesinado y de enredos burgueses para ascender socialmente... hasta la moria grande aparece, no una, sino dos veces. Tanto chanchullo me ha recordado (si se admite el paréntesis) al Ayto. de Salamanca. Las virtudes, que también las tiene, se apoyan sobre dos personajes, Merthin y Caris (esta última no sé si muy creíble para ser mujer en esta época) y la lograda y bastante respetuosa (hasta donde yo sé) recreación de la sociedad, costumbres y temores medievales. Ya digo, que si no fuera por ese afán por enredarlo todo tanto (que, por otra parte, es lo que la hace tan entretenida) sería un novelón con mayúsculas. Ahora que me acuerdo, lo mismo le critiqué a La sobra del viento (que no tiene nada que ver, pero a la que le pasa lo mismo y que también me encantó).

Y fíjate, no sabía yo, y me enteré leyendo los agradecimientos (que me los leo), de que existe al menos una agencia (Research for Writers) que se encarga del trabajo sucio de la escritura. Yo sabía que para eso están los secretarios y los ayudantes, pero no me había parado a pensar que se pudiera montar una agencia de este tipo. Lo que se aprende leyendo.

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sábado, 5 de enero de 2008

Redesociales

Estuvimos hablando estas navidades, a propósito de las videocríticas de Loquendo al fotolog y al messenger, de los usos y utilidades de las redes sociales virtuales. El video de Loquendo es demasiado agresivo para mi humor, pero no se aleja demasiado de la opinión que tengo sobre estos inventos. O sí. En realidad no es, ni mucho menos, tan negativa; solo pienso que su alcance se ha reducido paulatinamente a medida que se masificaban y banalizaban. Pongo un ejemplo: Artic Monkeys supuestamente llenaron salas y salas hasta conseguir un contrato discográfico con una major gracias a Myspace. Hoy en día, sería muy difícil que se repitiera algo así porque la popularidad de estas redes ha crecido tanto que es imposible centrar la antención en ninguna parte.

Hoy en día, estas redes (sobre todo Myspace y Fotolog) se han convertido en pequeñas cafeterías virtuales donde en el mejor de los casos se charla con los amigos o, en los peores, se repiten comentarios vacios. Simplificando: aunque su alcance sea global, su repercusión es (salvo muy pocas excepciones) más bien local. Curiosamente, Ricardo dedicaba hace poco una entrada a este mismo tema, mencionando también Facebook, la, según algunos, última sensación de la Web 2.0 (a saber qué es eso) y haciendo una valoración, si no coincidente, al menos no opuesta. Y a quien me diga en que Myspace muchos grupos cuelgan su música, le contestaré que sí, pero que también lo hacen en su página web, por lo que las supuestas ventajas no son tantas (además, los videos acaban siempre en youtube). Los blogs los veo algo mejor, no solo porque tengo uno, sino porque, entre mucha purrela (que también la hay), hay muchos que merecen la pena. Es decir, suele encontrarse cierta (o mucha) elaboración con mucha más frecuencia que en Myspace o Fotolog. Tampoco niego que supongan una revolución social (que la suponen, a ver quién lo niega cuando hasta los políticos andan ahí metidos), pero para relacionarme en la realidad virtual, prefiero los foros y las comunidades.

(¿continuará?)


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martes, 1 de enero de 2008

Titular

Pasó la Nochevieja (fue muy divertida) y, después de una buena comida y una siesta fallida, se lee el periódico y se encuentra la típica noticia de esta fecha con un titular que reza: "Un boliviano, el primer bebé nacido en España en 2008". Sin discutir las bondades o maldades de la inmigración o la ley de extranjería (al menos, no ahora), me gustaría ver a Juanjo de la Iglesia en su famoso curso de "ética periodística" comentando este titular. "Un boliviano, el primer bebé nacido en España en 2008". Busquen las incongruencias. Analicen las implicaturas conversacionales. Pongan en marcha los mecanismos pragmáticos. A mí, el 1 de enero, no me apetece. Empezó bien el año. Que dure.

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