jueves, 10 de abril de 2008

La RAE

Viene la tontería de hoy a un congreso en el que un montón de gente está analizando el lenguaje de los jóvenes. Seguro que se dicen cosas muy interesantes, y seguro que en los pasillos surgen debates encendidos a favor o en contra. Y en estos casos, el vulgo (desconociendo su función) suele apuntar a la Academia como la causa de muchos males del idioma. Su función y competencias, sin embargo, las ha definido muy bien don Víctor García de la Concha al decir que "las normas de la lengua las fijan los hablantes, y los académicos nos limitamos a actuar como notarios o registradores del idioma". Consecuentemente, la RAE nunca va a poder adelantarse a la sociedad, como le piden algunos, ni abandonar su carácter conservador (como le critican otros) porque esa es, precisamente, su carta de naturaleza. No quiero decir que no hayan cometido errores (intentar colarnos "cederrom" o "güisqui" está lejos de registrar lo que sucede en la calle), pero sí que a menudo se cargan excesivas tintas contra ella. Con el "lenguaje de los jóvenes" sucede algo parecido: suele criticarse con frecuencia cuando, en sí, no tiene nada de malo. Una jerga como cualquier otra, ni más ni menos. El problema, en todo caso, será que los jóvenes no manejen otros registros, pero si son capaces de expresarse correctamente utilizando un habla culta, no veo yo el problema en que, de fiesta o entre ellos, utilicen sus propias jergas.

Lo mismo sucede con el "lenguaje sms", que va a acabar con el idioma, que crea generaciones de analfabetos y, apurando un poco, puede llegar a ser responsable del cambio climático. El problema sería, si fuera, que los jóvenes no fueran capaces de escribir correctamente en los contextos que lo necesiten. Algunos lo son y otros no, pero exactamente lo mismo sucede con los adultos y nadie se rasga las vestiduras. Y, en último término, ni las jergas juveniles ni el lenguaje sms destruirán el idioma. Como mucho lo harán evolucionar hacia lugares que a unos gustarán y a otros no. Ya protestaba un gramático latino (creo que en Appendix Probi) por la degradación del latín. Y protestó mucho, pero el latín siguió evolucionando (o destruyéndose, cuestión de perspectivas) hasta reformarse en las lenguas romances, entre las que se incluye el castellano. Para más inri, surgieron a partir del habla popular, vulgar si apuramos un poco, carente de prestigio y de normas fijas. Y pese a todo, hoy en día me parece mucho más complicado que suceda algo parecido a la fragmentación del latín debido a la función unificadora de los medios de comunicación. En cualquier caso, la RAE, muy consciente de que enfadarse sirve para poco, toma nota de los cambios que se producen y, como mucho, avisa cuando observa que comienzan a producirse, pero, si los hablantes se empeñan, poco pueden hacer las academias y todos los sabios que en el mundo han sido. Sea como fuere, los cambios que surgen del pueblo suelen ser cambios naturales y coherentes con la estructura de la lengua y su principio de economía lingüística. Mucho más peligro tienen los políticos y casi nadie dice nada.

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4 comentarios:

Teresa dijo...

cómo me iluminas!!!^^

Anónimo dijo...

No acabo de entender la coletilla final, lo de los políticos. Voy a empezar a pensar que son una clase de semidioses o yo que se que.

bufón dijo...

Entiéndase el peligro de los políticos referido a los cambios en la lengua. Véase próxima entrada :D

Sintele, sí, Occidente me necesita... Nada que no supiras, ¿no?

Pizbray dijo...

¿Qué te pareció el programa del Congreso?