lunes, 8 de junio de 2009

Cenizas


Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido:

Su cuerpo dejará no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.



No, estos restos de un incendio aún no han ardido por completo. Como muy tarde, volverán en septiembre. Quizá antes...

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1 comentario:

Teresa dijo...

alucinada estoy por este arranque quevediano y poético....a ver si esto de la mudanza va a traer algo bueno y es que regreses a estos lares...^^