jueves, 30 de agosto de 2007

Harry Potter

Se acabó. Menos mal que me enganché tarde, porque esperar diez años para conocer el desenlace (desde que se publicó Harry Potter y la piedra filosofal) hubieran sido muchos para un lector impaciente como yo. Dice Rowling que Harry Potter se le ocurrió en un tren y que está dedicado a sus hijos. Y se nota que sus hijos han ido creciendo en estos años; poco a poco la serie ha ido perdiendo inocencia y ganado en complejidad, gracias, sobre todo, a Severus Snape (de lejos el personaje más interesante), y en la última entrega, a Dumbledore.

Y, con todo lo que lo he disfrutado, tengo dos quejas. La primera es que la autora maneja fatal los tiempos: mucha velocidad en algunas partes seguidas por parones que destrozan el ritmo. En una novela de buenos y malos, de magia y de hechizos, no quiero un segundo de tregua, y Rowling me da demasiados. La segunda queja es que maneja fatal las acciones dramáticas. Mejor momento para hacer soltar la lagrimita que el entierro al final del sexto libro no había (aunque también este último tiene sus cosas), y sin embargo, pasan las páginas con demasiada ceremonia como para poder emocionarse a gusto. A favor, una historia muy entretenida, un mundo mágico bastante bien tejido (sin llegar a la extensión Tolkien) y unos protagonistas variaditos para que mayores y pequeños podamos elegir virtudes y defectos de cada uno.

Independientemente de gustos y quejas, que sea uno de los libros sobre los que puedo discutir con adolescentes (adolescentas, más bien), y que su editorial británica (Bloomsbury) invirtiera diez millones de libras en medidas de seguridad para evitar filtraciones sobre su desenlace, dan idea de la importancia que ha tenido esta saga. Otro referente más para la "cultura de occidente".



martes, 28 de agosto de 2007

Portugal

Ahora sé más sobre Afonso Henriques, sobre Manuel I, el Afortunado, sobre la leyenda de Pedro e Inés y sobre un montón de cosas relacionadas con Portugal.

El castelo de Sao Jorge, con la obligada foto a Lisboa desde su muralla, ha sido uno de los lugares más interesantes (batallas, conquistas, traiciones...)



Pero, aunque la foto no le hace justicia, lo mejor fue la visita a las Berlengas, un archipiélago pequeño, a doce kilómetros de la costa de Peniche, reserva natural y custodia del forte de Sao Joao Baptista


Bajo mis pies, la mayor de las islas Berlengas, casi una montaña sobre el mar (la caminata cuesta arriba y cuesta abajo es de cuidado, pero merece la pena). En la foto, la fortaleza, actualmente sede de los Amigos de las Berlengas, que consiguieron la declaración de reserva y que exploran sus fondos y sus cientos de grutas. Ahí se quedan a dormir si es necesario y dejan pasear por el fuerte poniendo como única condición que no se hurgue en las estancias ocupadas. Antiguamente, monasterio que los piratas franceses, ingleses o marroquíes asaltaban cada poco porque caída de camino cuando iban a esconder sus tesoros a las cuevas. Si el día está claro, casi se alcanza a ver la costa de Portugal, pero con la mar revuelta no hay quien se acerce, así que de ayuda, nada. Los monjes se acabaron cansando de tanto palo y cerraron el garito hasta que, un par siglos más tarde y con más sentido común, los portugueses lo convierten en fortificación como punto defensivo estratégico. Y no me lo invento.


viernes, 17 de agosto de 2007

Tráfico

La Dirección General de Tráfico (DGT) se va a gastar un pasta en helicópteros para tenernos más vigilados. Ya nos colaron el carnet por puntos, con el que tantos que no respetan los límites de velocidad dicen estar de acuerdo, y que los medios de comunicación airean cada puente en que se reduce el número de muertos con respecto al año anterior y silencian cuando, como el pasado fin de semana, los muertos aumentan. También anunciaron a principios de verano la presencia de un montón de nuevos radares en las carreteras. En autovías y autopistas, principalmente. Curiosa elección teniendo en cuenta que la mayoría de los accidentes mortales tienen lugar en vías de doble sentido. Por afán recaudatorio no lo harán, pero desde luego lo parece. Por no hablar del mal estado de muchísimas carreteras, causa también de muchas muertes que se podrían evitar mejorando el firme, actualizando la señalización y revisando las barreras de contención.

Y aquí empieza el jolgorio, porque, salvo que me equivoque, la gestión de las carreteras no depende de Tráfico, sino, según los casos, del Ministerio de Fomento o las respectivas juntas, diputaciones y ayuntamientos de cada comunidad, provincia y localidad. Y aquí es donde el maremagnum de burocracia no está al servicio del ciudadano. Ejemplo sangrante es el socavón que durante meses adornaba (e interrumpía) el tráfico de la Av. de Galicia porque no estaba claro si debía pagar el arreglo la Diputación o el Ayuntamiento. Ridículo, porque el dinero, en último término, sale del mismo sitio. Sí, entiendo que es necesario un sistema de gestión, entiendo que cada organismo tiene su presupuesto y sus competencias, y entiendo que no pueden intervenir en competencias de otros. Pero no entiendo que el ciudadano de a pie tenga que soportar según que cosas (sobre todo considerando que las pérdidas que ha originado son mayores que el coste de la reparación). Y ojito al "multibache", que amenaza con convertirse en otro socavón desde hace meses, a la misma puerta de la estación de trenes. Así, para dar la bienvenida a los viajeros.

Viene la pataleta a propósito de un viaje relámpago e inesperado a Losilla (cerca del embalse del Ricobayo). En este trayecto, sobre todo en su última parte, decir que la carretera está en un estado lamentable es ser muy, muy generoso. Increíble.


jueves, 16 de agosto de 2007

Por hablar

Cuando se estrenó Teresa, el cuerpo de Cristo, dirigida por Ray Loriga, la Santa Madre Iglesia protestó, no recuerdó exactamente por qué, pero protestó; y yo pensé (sin haber visto la película) que ya estaban otra vez como con la educación para la ciudadanía, el estatut y tantos otros asuntos: metiéndose donde no los llaman. Pero no, me muerdo la lengua y reconozco que esta vez coincidimos en el juicio: La peli es mala.

Dirigiendo Ray Loriga (quien sí me gusta escribiendo), no esperaba precisamente un documental histórico, pero de ahí a rodar lo que ha rodado hay un abismo. La primera parte, de risa. Las supuestas visiones y los primeros atisbos de santidad se representan con una estética a medio camino entre la estampita decimonónica y la iconografía gay que tiran bastante para atrás. La personalidad de la santa resulta, siendo generoso, poco creíble (de cilicios y flagelaciones nunca oí yo hablar, ni de deshonras preconventuales). La religiosidad de la época es presentada como una simple y superficial lucha de poderes en la que Teresa es la patata caliente que a todos asusta (por si la Inquisición). Las disputas religiosas (que si reformas, contrarreformas, erasmistas, luteranos...) son tratadas con demasiada superficialidad, y cuando Teresa funda su orden y por fin la cosa parecía empezar a tener cierta coherencia, se acaba la película. Sin ser un experto ni en la época, ni en Santa Teresa, la película me deja frío. Lo mejor, Eusebio Poncela, bastante contenido y no tan histriónico como otras veces.

Y por ahí me espera Tirante el Blanco, con el que me temo que me va a pasar tres cuartos de lo mismo.


martes, 14 de agosto de 2007

La sonrisa de Julia

Por la muy escasa parte que me toca, porque Diego es zamorano, porque hay gente organizando sin ver un duro...

Porque la entrada es barata y porque los fines (me consta por varias fuentes) son benéficos. La sonrisa de Julia, en Zamora, el martes 21 de agosto, a las 20:30 en el Centro Cultural de Caja España.

PS. Y yo, en esa fecha, estaré perdido en algún lugar de la costa portuguesa.

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jueves, 9 de agosto de 2007

Experimento Milgram (Redes II)

Entre el cerebro y los genes, tenemos la vida resuelta. Ellos son los responsables de nuestros actos. El debate genética vs. entorno lo solventan de un plumazo los que saben explicando que, si nuestro cerebro no fuera lo que es y nuestros genes no fueran como son, el entorno no nos afectaría lo más mínimo. Es decir, el entorno nos afecta porque estamos genética y neurológicamente diseñados para dejarnos influir por él.

En esos temas, y en el genocidio nazi, andaba metido Milgram cuando realizó su "famoso" experimento. Básicamente, la conclusión, enredada en un montón de matices y variables, viene a decir que, liberados de responsabilidad, los humanos somos capaces de las mayores atrocidades. De ahí, al estudio del "lavado de cerebro" hay un paso (el siguiente capítulo). Estudiados los procesos (y ya se sabe perfectamente cómo y en que condiciones un cerebro es "lavable"), Redes y Punset se plantean la sociedad actual como un hipotético lavado de cerebro constante. ¿Lo es la educación? Depende. ¿A quién beneficia? ¿Al educado o al educador? Y por educador, evidentemente, podemos entender al docente, pero también al Estado que diseña los programas educativos. De la publicidad ya hay mucho dicho, pero, después de leer el capítulo correspondiente, no es difícil establecer cierto paralelismo entre las fases del lavado de cerebro y la tendencia de algunos partidos políticos a crear estados de tensión para desestabilizar al individuo, repitiendo a continuación consignas breves y fácilmente asumibles. Por supuesto, simplifico. Y por supuesto, recomiendo leer el capítulo en cuestión. Y después, que cada uno saque sus propias conclusiones. Si es que son propias.


martes, 7 de agosto de 2007

Redes

Me gusta Redes y me gusta Eduardo Punset (así firma su último libro en Círculo de Lectores). Redes, porque aprendo cosas tontas como lo que verdaderamente supone el estrés. Lo he contado mucho por ahí, pero da igual: Cuando, en la naturaleza, un animal se siente amenazado (como gacela frente a lobo), su cerebro activa una serie de mecanismos que ponen su cuerpo en alerta y concentran la energía en la supervivencia. Así, potencia los elementos fundamentales para la lucha o la huida: corazón, músculos, reflejos... y detiene otros procesos (crecimiento de pelo y uñas, producción de esperma u óvulos...) que no resultan necesarios en ese momento. El estrés, en la sociedad actual, ha convertido al hombre en ese animal que concentra toda su energía en la supervivencia. No durante los breves instantes en que lucha por su vida, sino durante periodos prolongados y demasiado frecuentes de tiempo.

Traigo Redes a colación porque ando leyendo El alma está en el cerebro, de Punset, que, en la línea de su programa, pretende difundir la complejidad del cerebro y la existencia o no de eso que, en un sentido no necesariamente religioso, llamamos "alma". A favor, mucha información de diversa índole que un lector medio puede digerir fácilmente. En contra, que queda a las puertas de más, que abandona cada capítulo cuando empieza a profundizar en el tema. Despierta la curiosidad, que supongo que será su objetivo último. Las muchas anéctodas que cuenta, en las que pensaba recrearme un poquito, quedan para otro día.


sábado, 4 de agosto de 2007

Elton John es tonto

Si hace poco Prince volvía loca a la industria musial regalando su nuevo disco, ahora Elton John da la de arena pidiendo el cierre de internet durante cinco años. El señorito está enfadado porque no ha llegado a las 100.000 copias vendidas de su último disco, y claro, la culpa es de internet, que, según Sir Elton, está matando la creatividad y no sé cuántas cosas más. Quizá lo que está muerta y sepultada es su creatividad: Cuando murió Diana de Gales, Elton John adaptó su "Candle in the wind", que originalmente había compuesto y dedicado a Marilyn Monroe, para hacer los honores a la princesa. Keith Richards, lúcido pese a sus cocoteradas, lo puso en su sitio preguntando si esa canción valía para cualquier rubia muerta o si ya no era capaz de componer nada mejor.

En territorio patrio, y desdramatizando un poco, ayer tuvimos en Zamora a Jonston y a PAL:



No fue su mejor concierto, pero no fue mal plan para un viernes por la noche. Además, nos regalaron algunas de las canciones que formarán parte de su nuevo disco que, según David (a quien siempre es agradable saludar) grabarán en primavera de 2008.


jueves, 2 de agosto de 2007

Made in USA

Estados Unidos (como todos) tiene cosas buenas, cosas malas y cosas raras. Me sorprendió, hace años, que para conseguir un visado haya que firmar una declaración jurada que certifica que no se pertenece a ninguna organización terrorista ni se pretende atentar contra el presidente. Probablemente para entrar en España haga falta lo mismo, y después entendí que, si resultara que yo (o cualquiera) fuera un terrorista, a los delitos cometidos hubieran sumado el perjurio. De Estados Unidos también me sorprendió la advertencia adhesiva en los mecheros para informar de que, si se mantiene encendido más de cinco segundos, puede quemar. Después entendí que se trata de evitar denuncias por usuarios "quemados". Por lo mismo McDonald's advierte de que sus bebidas calientes se sirven muy calientes.

Hoy, uno de los titulares de La Opinión informa de que "Denuncian a una cafetería por las heridas causadas a una menor con una bebida caliente". Pero no queda la cosa en la inmediata asociación que hago entre este titular y mis experiencias made in USA. Para que el asunto sea más truculento, vamos a poner que la niña, de 9 años, era gitana y que, según supuestas palabras textuales de la madre, el Cola-Cao en cuestión lo "había pedido templado y no ardiendo como se lo pusieron. La camarera se lo volcó encima". En pocas palabras, racismo de la camarera. A continuación, la madre sigue explicando que "eran las once y media de la noche y los padres de la niña estaban esperándola en la terraza de una cervecería próxima, mientras ella iba a comprar el colacao. Ante la tardanza de su hija, la madre se levantó y se encontró con el incidente". Y digo yo, si la madre no estaba presente, ¿cómo puede afirmar con tanta contundencia que se trata de un caso de racismo? Pero la niña, según La Opinión, sufre quemaduras de primer y segundo grado, que seguro que duelen y que es lo que recordará, sea o no racismo, prospere o no la denuncia por agresión.


miércoles, 1 de agosto de 2007

Circo del Sol

Pocas ganas de escribir después de unos días perdido en Asturias. Primera parada en Beleño, en algún lugar de la montaña al que llegamos tras atravesar el desfiladero de los Beyos, donde habitan unas ninfas conocidas como Xanas; donde, para no perder la costumbre, imaginaba emboscadas y batallas sucedidas hace 1300 años; y donde Álex fue un anfitrión excelente.

Después, a Gijón, con el tiempo justito para ver el Circo del Sol con su espectáculo Alegría. Sintele se reirá porque voy a decir lo mismo que dije del Summercase: No es para tanto. Ya es la segunda vez que lo veo (Dralion fue mi "primera vez" hace un par de años) y sigo pensando que merece la pena y que es un placer estético independientemente de las inclinaciones faranduleras que se tengan (y que en mi caso son pocas). Sin embargo (qué cascarrabias me estoy volviendo), vistos dos espectáculos, me parece que juegan sobre seguro y, sobre todo, que el público, al entrar, ya está pensando que al salir tiene que haberle encantado. La primera ovación es tan cerrada que parece la última, y al terminar parece la multitud se pone en pie para aplaudir porque es lo que hay que hacer. Y no, está muy bien, música en directo, vestuario cuidadísimo, precisión milimétrica en los movimientos, algún número de transición (la tormenta) tan sencillo como impresionante... pero cierta sensación de "esto ya lo he visto" en varios momentos. También cuidan mucho la infraestructura, baños perfectos, carpas decoradas... pero cuatro euros por una salchicha normal y corriente (de las pequeñas) en Pan Bimbo del super a la que llaman perrito. Un espectáculo sí, y arte; pero también (y quizá más que otra cosa) un negocio.